Pequeños fragmentos de cielo caen sobre mí, el mundo derrumbándose a mi alrededor. Es todo tan aterrador. Gritos y súplicas, es todo lo que oirás. Son impuros, aquellos caprichos que me llevaron a amarte, a tomarte y a extrañar cada pequeño fragmento de tu cuerpo. Ahora mi mente es un mar de imborrables recuerdos vacíos y rotos. Mi alma pide a gritos que vuelvas, y pegues cada pedazo que rompiste de mi corazón de papel.